EL DUENDE DE LA PLAZA REAL



                                      EL DUENDE DE LA PLAZA  REAL

...Dicen; que solo en contadas ocasiones
y para eternizar momentos irrepetibles en nuestro coso,  
acude solícito al inexcusable llamado del arte
 en estado efímero, para ratificarlo con su presencia; 
“El Duende de la Plaza Real”. Un alo misterioso 
se apodera de la plaza, se percibe en el ambiente, 
se disfruta a través de ese otro sexto sentido 
que bien podríamos llamar 
“Sensibilidad”.

 La obra artística recorre nuestra piel
 y se guarda en nuestras retinas para disfrute
 del instante y para el imborrable recuerdo
 de nuestra memoria…

Cada día que quiero recordar aquellos momentos
 vividos en mi añejísimo coso portuense, después de invocar
  al Piquero Carlos Puerto y a D. José Cándido muertos
 en nuestras plazas de Toros y a una interminable lista 
que por invocar algunos nombro; a  Pedro Romero de Ronda y 
Joaquín Rodriguez Costillares, a Desperdicios a Guerrita,
 a Lagartijo a Frascuelo, al Espartero, a Belmonte,  a Gallito,
  al Papa Negro, a Rafael Ortega, a Cagancho, 
a Mazantini a los Dominguin, a Manolete y Arruza,
 a Manolo y a Miguel del Pino,…
(Faltan todos los demás, a los que también invoco..perdón) 

Todos, dejaron algo de su duende plasmado en las 
 viejas tablas de sus burladeros, desde donde, 
cada tarde de toros,  en ocasiones tan extraordinarias 
como la que me ocupa esta tarde, se presentía una presencia
 especial  en los burladeros, donde parecían asomarse todos 
los toreros de todos los tiempos,  para estar al quite  
 de la fantasía artística del maestro de la Puebla ,  
que parecía aquella tarde, haber vestido su intimidad 
 con el arte de las guirnaldas, las luces de la feria
  y la belleza de los lienzos de Goya.
 que bien pudieran representarle, como el genio y el duende
 de momento tan bello como efímero, que aunque 
por mucho que me esfuerce en describirlo, solo atino
 a expresar esta retahíla de torpes  vocablos. 
Y es que, cosas tan extraordinarias no hay palabras que la
 describan.  
 ,
 Jose Antonio, llegó a nuestro centenario coso  y abrió  su capote, 
puso las banderillas pero; la muleta, ahí la muleta, pide una silla y,
 comienza a dibujar  en el aire, estampas añejas, 
 frente al toro.  

 Tuve la suerte de presenciarla y disfrutarla,  en vivo y en directo.
El maestro, destapó el pomo de sus esencias, en nuestro 
centenario coso, aquella histórica tarde, del irrepetible
 MAESTRO,
 José Antonio Morante de la Puebla.

Sentado desde mi escaño, sentí la reconfortante alegría
 que me llegaba por todos mis sentidos y se acomodaban
 en mi corazón de aficionado, 
todas las artes…

Corrí, toreando por la calle, cautivo del frenesí vivido,
 a coronar para el recuerdo, la efímera obra de arte 
contemplada, con estos versos, para 
la posteridad.



EL DUENDE DE LA PLAZA REAL
A José Antonio Morante de la Puebla

Suena la Concha Flamenca. Está Morante en el ruedo.
El solo; está en la trompeta. Solito, el duende
 se ha suelto.

Atando va una chiquilla,un ramito de romero…
… y Morante en una silla nos trae su 
toreo añejo…

Verónicas que se acunan en su capote de seda.
Solemnes las chicuelinas. Solemne… 
la tarde queda.

…Abelmontados faroles, trincherillas y molinetes;
lentitud en los naturales,soberbio con
 los rehiletes.

Cambios de manos tan bellos,son obras de arte a los cielos…
…y después en los tendidos, el delirio…
 los pañuelos.

Torero, grande, torero…te está gritando la gente.
Morante torea en el Puerto, y en su plaza… 
vive el duende.




“QUIEN NO HA VISTO TOROS EN EL PUERTO
NO SABE LO QUE ES UN DÍA DE TOROS”


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