Lágrimas carmesíes (un año después)
Lágrimas carmesíes (un año después)
Estos nefastos días en que por desgracia quedé huérfano de madre y en menos de una semana, volví a recibir el flagelo del dolor por la pérdida de mi querida suegra. Cuando aún se mecen el dolor y la pena de la mano, en el columpio de mi alma desgarrándola, siento que hay más dolor, mucho más dolor entre nuestros hermanos que perecen a diario, en un macabro campo de batalla en pleno Siglo XXI.
El día de este triste aniversario, yo enterraba a mi mamá he curado mis recientes heridas y he decidido publicarlo hoy, para gritar a los cuatro vientos, ¡NO A LA GUERRA!, solidarizándose con el dolor, el sufrimiento, la iniquidad, la maldad y no sé cuántas cosas más, que sufren los crueles, primitivos y anacrónicos enfrentamientos bélicos.
Hoy, coincidiendo con el año de matanzas de hombres en Ucrania y Rusia.
24/02/22-24/02/23
LÁGRIMAS CARMESÍES
Mi pobre alma herida, por el puñal traidor
de la inconsciencia humana, amiga del terror.
Retorcido uso de ensuciarnos las manos,
con tintes sangrientos de nuestros hermanos.
Sangrientos arroyos, bajan las colinas.
Cohetes, tiros, atronadoras minas.
Lleno de cuerpos, el campo de batalla,
siniestro acorde, que sólo el morir calla.
Triste lamento, del guerrero sin suerte,
mutilados que imploran a Dios la muerte.
La parca, la funesta, acude a socorrer,
con su guadaña alivia el lento padecer.
Por más que me cuestiono usando la razón,
no entiendo tanta muerte y desesperación.
No es más glorioso quién vence que el vencido.
Todos marranos son, que hozan, dan gruñidos,
Diablos sin alma, sobre lechos dorados,
a suerte echan el sino de los soldados.
Crueles las manos, siniestra marioneta,
cual si la tierra fuera aún analfabeta.
El siglo veintiún, vive en la prehistoria,
a garrotazo va, escribiendo su historia.
Ríos de tinta impresa que inundan las mentes.
Kilómetros de film de afrentas recientes.
Esvástica en cascos, estrellas de David,
si aún doblan campanas de Europa a Tel-Aviv.
¿Nada aprendimos de la maldita historia?
millones de libros de un horror imponente.
Muertos por doquier sin lloros de su gente.
Maldito mundo, que vive sin memoria,
Volvemos a caer, en manos de la escoria.
Arduo es recordar un ayer tan reciente,
la historia del cobarde “mata-valiente”,
oligarcas de conducta dictatoria
que solo les importa, su culo y su oro.
Como una mercancía de fría carne y huesos,
montañas de cuerpos, sin vida yacen muertos.
Maldita sinfonía de lamentos y lloros
desgarradores trances, crueles sucesos…
y muertos, muertos y muertos y más muertos...
Naturaleza ofendida llora inquieta,
lágrimas carmesíes, en campos violeta.
RAMN El Puerto, 24 /02/2023
Comentarios
Publicar un comentario