EL CANGREJO ROJO
DE MI CUADERNO DE POEMAS
A MIS PORTEÑAS, A MIS PORTEÑOS
EL CANGREJO ROJO
Desde las mismísimas puertas del paraíso soñado, te hablo...
y es que, quiero que escuches, el suave viento de levante
susurrar a tu oído una romántica canción,
y que el siseo de las olas cercanas,
parezca llamarte a mi vera…
Por un caminito de rubias arenas, se va a un inmenso espacio
abierto al mar, donde los vientos combaten,
y viene barriendo, toda la costa Este. El Levante,
llega hasta estos parajes, que son,
sus dominios más occidentales, en nuestra costa,
si cabe; menos enojado, mas manso,
como una suave caricia,
con sabor a sal.
El mar, aún fiero por estos días, alza su ola embravecido,
y ruge, como le corresponde por derecho propio,
al Rey del Puerto…
El mar, La mar, siempre la mar…
Solíamos venir las parejitas a bañarnos por aquellos días,
en estas playas que eran tan vírgenes
como nuestras propias parejas
y después del baño, a la sombra de los pinos
en las dunas de Mochicle, tendíamos las toallas, y nos guardábamos
de las intrusas miradas, francesas o paisanas,
para amarnos hasta
desfallecer
Esta tarde, me acorde de ti en la playa.
Hubiésemos andado cogidos de la mano los dos por la orilla
y jugado, con las olas "señoronas"
y jugado, con las olas "señoronas"
a un falso pilla-pilla, en el que, el mar,
se empeña en mojar nuestros pies descalzos,
que huyen despavoridos, con nuestras alegres carrerillas,
de la frialdad de la marea.
Después; en los pinares que allí hay,
a la recacha de tenue sol de invierno, conversar de ti,
y de mi, hasta la tarde, cuando el sol crepuscular
baje al horizonte del océano a bañarse.
Con la venida de las sombras, se enfrían nuestros templados cuerpos.
Entonces y solo entonces, me doy cuenta que: llevo todo el día
queriéndote mostrar el amor que te tengo, con unas palabras, pero;
en ninguna enciclopedia las encontré. Entonces; ahora,
al atardecer, en lo agreste del campo vi dos mariposas,
que pararon el vuelo la una, frente a la otra.
Eso es amarse, como nosotros sin tan siquiera rozarnos,
suspendidos en el aire,
nos decimos,
Te quiero
Te quiero
Aquella famosa zona, fue un idílico paraíso vacacional
para los gabachos de antaño,
el célebre Club,
Cangrejo Rojo del Puerto.
Otras poblaciones vecinas, cuentan a pie de playa con una oferta de plazas hoteleras importantes, que proporcionan trabajo directo e indirecto a familias que allí viven generando el consiguiente estado de bienestar social en la población.
En el Puerto hay mucho hormigón a pie de playa, pero; no son hoteles. Ya vendimos a particulares, lo mejor de nuestro paseo marítimo, en forma de Urbanizaciones de Chalets y apartamentos. Todo, hormigón y más hormigón )

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