...Y DESPUES, LA CALMA



..y después, la calma.


Este esplendido contrapunto que pones a estos días 

de rigores invernales,

es tan tremendamente bonito, tanto y tan irreal hoy,

que mi desencanto al salir y afrontar, la lluviosa, 

fría y oscura, mañana,

ha echado por tierra todos mis proyectos 

de pisar la arena mojada

de nuestras ribereñas playas, y encontrarme cara a cara

con ese cielo azul celeste, que envuelve casi

trescientos días del año o más,

nuestros delicados cuerpos como entre algodones y que jamás

se podrán aclimatar ni siquiera a estos cuatro días de frio,

que siempre vienen a meter

la pata.



Foto de mi querido amigo

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